“No es el fin, no es el principio del fin. Es el fin del principio”
Winston Churchill
Solía decir el buen doctor Valentín
Paniagua Corazao, que en política es mejor ser historiador que profeta y cuánta
razón tenía. El ansiado tiempo nuevo prometido por la transición
postfujimorista, acabó convertido en dos décadas infames de robo y corrupción.
Siendo el mencionado Dr. Valentín Paniagua junto a Francisco Sagasti los dos
únicos expresidentes que no han terminado en prisión tras su paso por la Casa
de Pizarro en todos estos años. Pensar que tantas esperanzas terminaron
traicionadas.
Pero volviendo a la poca
factibilidad de la profecía en política y en especial en la política peruana
donde, hace pocas semanas muy escasos personas especialistas o no, hubieran
apostado decididamente por la victoria de Keiko Fujimori en la segunda vuelta
electoral de las elecciones generales de este año y sin embargo, a pesar del
descreimiento casi generalizado hoy tenemos a la mencionada a pocos días o
horas si se quiere de asumir la presidencia del Perú al cuarto intento de
lograrlo.
Sinceramente no espero mucho de Keiko Fujimori, uno porque el precedente que tiene es gigantesco. Su padre Alberto Fujimori fue con luces y sombras el arquitecto del Perú actual. Si tenemos algún viso de gobernabilidad, si la economía peruana puede subsistir a pesar de la enorme inestabilidad política de la última década es por obra y gracia de Constitución y las instituciones diseñadas durante su mandato.
Ahora bien, Keiko Fujimori tiene
a su favor un punto crucial y este es que su perfil es casi, casi una
invitación a la inversión extranjera, así que un escenario como una corrida de
las inversiones y el alza inmediata del dólar se encuentra totalmente negado en
el quinquenio keikista (si llega a completarlo), además su presidencia ocurre
en un entorno internacional donde la nueva derecha predomina en América latina
lo que también le resulta favorable.. En
contra tiene una cámara baja mayoritariamente en manos de una oposición que no
dudara en recurrir a las calles buscando seguramente victimas que
achacar al régimen para cuestionarlo frente a la opinión pública.
Y por si fuera poco el II fujimorismo tendra como reto inmediato el que todo indica que sera uno de los fenómenos del niño más fuertes de la últimas décadas. Los memoriosos recordaran el impacto negativo que evento climático tuvo en el segundo belaundismo en los 80’s y en el primer fujimorismo a fines de los 90´s, eso a pesar de que el Ing. Fujimori tuvo lo que puede considerarse una de las preparaciones más minuciosas registradas en nuestra historia frente a la insurgencia de este fenómeno.
En la parte comunicacional KF la
tiene fácil, ello porque no puede ser tan malvada como sus críticos parecen
pensar. Si algo de memoria institucional existe en Fuerza Popular, se deberán
cuidar de resistir la tentación autoritaria o al menos disimularla.
Mientras el keikismo ahora en el
poder no empale a sus opositores en la plaza de armas o no proscriba cantar la
flor de retama, todo estará dentro de la normalidad y sus adversarios más
declarados, acabaran en el más absurdo de los ridículos. Aunque con un Congreso
mayoritariamente opositor, casi cualquier cosa podría pasar y para ello están
los operadores de Fuerza Popular que ya cuentan con larga experiencia en
generar consensos parlamentarios.
¿Es factible que el segundo
fujimorismo logre la reconciliación nacional? A título personal lo considero
bastante dudoso. Hay toda una industria del odio en el mercado político de
nuestro querido Perú, nos acercamos a ser como España donde a Franco sus
detractores no lo dejan morir pese a la cantidad de décadas pasadas desde el
fin de su régimen y su fallecimiento. Y por el lado de los naranjitos, estos no parecen ser precisamente seguidores de poner la otra mejilla a sus numerosos enemigos. Habra que ver que pasa con las ansias cainitas que suelen consumir a nuestra nación.
En ese contexto, como hemos visto
anteriormente los dos grandes adversarios de Fujimori son: 1. Un Congreso
adverso que puede gestionar de alguna manera dada la experiencia de su bancada
en estas cuestiones demostrada en el último periodo congresal y 2. El fenómeno
del niño que va a requerir el concurso de cuanto profesional capaz pueda echar
mano.
Y no nos podemos olvidar tampoco del
verdadero problema que afecta a nuestro país que es el crimen organizado,
ciertamente no solo el problema. EL GRAVE PROBLEMA que el Estado peruano no ha
sabido resolver en los últimos años y que el 45.8% de la población identifica según la encuesta
de Datum publicada el 12 de Julio del presente como el principal problema de
nuestro país. Hay que recordar que este
es un problema esencialmente policial, así que cabe esperar que el entorno de
la presidencia, recuerde las lecciones del primer fujimorismo y haga de la
inteligencia el eje central de su lucha contra el crimen organizado que hoy nos
aqueja.
Como aliados eventuales el
keikismo deberá contar con Renovación Popular de Rafael López Aliaga, el ex
candidato presidencial del cual la pasada segunda vuelta electoral ha mostrado
claramente los límites de su muy limeño proyecto político. Otro actor que podría
funcionar como una bisagra con la izquierda es el centrista Jorge Nieto quien
con sus modos extrañamente civilizados para la política peruana, se ha mostrado
como heredero de las formas clásicas del hacer política en nuestra tradición republicana,
siendo él y Keiko Fujimori los únicos políticos en la campaña.
Por cierto, la última jugada de
Jorge Nieto de reunirse con Fujimori para tender puentes y a la par exigir un
poco razonable indulto al defenestrado golpista Pedro Castillo, es una jugada
maestra de manual, ya que con ello tiende puentes hacia un sector de la
izquierda que se había alejado de su liderazgo luego de no tomar abiertamente
partido por Sánchez en la pasada segunda vuelta, a la vez que se distancia al
menos mediáticamente del entorno oficialista. Todo un político de la vieja
escuela, en el contexto actual un aire esperanzador en medio del combinado
chicha-combi-informal en el que ha devenido la política peruana contemporánea.
Reflexión final
Si la presidente Keiko Fujimori
logra completar su quinquenio con una mejora ostensible de la seguridad, los
indicadores económicos al alza, más dinero en el bolsillo del peruano promedio
y no solo en los de los grandes grupos de poder. El suyo será un gobierno
memorable, quizás a la altura del segundo alanismo.
Si a eso le sumamos que ningún opositor
termina empalado en palacio de gobierno, y tampoco ordena invadir Polonia, pues
podrá exhibir un periodo pleno de libertades democráticas y retirarse
tranquilamente a su casa o bien dedicarse a fortalecer Fuerza Popular y por
ende el sistema de partidos políticos peruano.
Hasta proxima ocasión.
Iván Budinich Castro.
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