miércoles, 29 de julio de 2026

Oblicuo alfil: Jorge Nieto y la construcción del centro

 

Fuente: Wikipedia
Una de las figuras más interesantes (quizás la única en realidad) es la del arequipeño Jorge Nieto Montesinos y su partido del Buen Gobierno  ¿Qué lo hace tan interesante?  Para nosotros que vivimos en lo que para el filósofo Nassin Taleb sería un Extremistán perenne, una sociedad  donde las reglas no se aplican, las emergencias son lo cotidiano, todos los políticos en elecciones generales quieren ser el outsider de la temporada; Jorge Nieto Montesinos es lo más parecido a Mediocristán, aquella sociedad que vive en a través de ciclos regulares y normas interiorizadas por todos.

Para  este caso en particular estamos ante alguien que ha elegido el rol de un político, un actor  que no recurre a la antipolítica, un modo cuyo sesgo distintivo es el despliegue simbólico de la violencia, la ruptura o escarnio de todas las formas deliberativas y consensuales,  la demonización del adversario como forma de hacer política. Por el contrario, respeta las formas y construye organización partidaria o al menos lo intenta (está por verse la permanencia del partido del Buen Gobierno).

En ese sentido Jorge Nieto Montesinos ha exhibido un comportamiento clásico de un político en las mejores formas de nuestra tradición republicana.

Una manera de actuar infrecuente desde la  década de los noventa del siglo pasado y que no se había visto en escena de manera tan articulada desde la  irrupción de Alfredo Barnechea como candidato de Acción Popular en 2016 el cual desgraciadamente no logró cuajar en su liderazgo más allá de ese específico escenario electoral.

Sostengo con base en este comportamiento inusual, que Jorge Nieto Montesinos es el verdadero outsider o si se quiere para seguir con el esquema talebiano el cisne negro de las elecciones generales 2026.

Habiendo logrado más del 10% de los votos válidos a nivel nacional, el respaldo de la zona urbana de su natal Arequipa y quedando demostrado por sus declaraciones en los días previos a la toma de mando de la presidente Fujimori, un fuerte liderazgo sobre su bancada y su partido del cual además resulta figura fundacional.

Es difícil visualizar a Jorge Nieto Montesinos abandonando su partido por discrepancias internas. Entonces no estamos hablando de un vientre de alquiler como otras muchas organizaciones entre las casi tres decenas que participaron en las pasadas elecciones.

Habiendo dejado de lado el camino de la antipolítica, lo que queda es hacer política de verdad, esto es la construcción de espacios de diálogo, el establecimiento de acuerdos y consensos, ello poniendo como condición previa el dejar de demonizar al adversario, en lugar de taladrar permanentemente la gobernabilidad democrática.

Buscar la aniquilación del adversario y con él los cimientos mismos de la democracia ha sido la normalidad latente de la sociedad peruana desde la caída del primer fujimorismo hasta  2016 cuando las condiciones del deterioro institucional de la gobernabilidad peruana terminaron por salirse por completo fuera de cualquiera de los parámetros previos.

En esa lógica, terminar pactando con la coalición opositora en donde confluyen fuerzas a las cuales el propio Nieto había descalificado semanas antes en razón de la existencia de actores ligados al Movadef, es un ejercicio de cálculo político. Si bien a Nieto y su partido no les conviene una actitud de enfrentamiento abierto con el oficialismo con lo cual ahuyentaría a un probable elector de centro.  No les resulta tampoco nada conveniente descuidar los votos de la izquierda que es el espacio donde puede apuntar crecer. Es bastante dudoso que pueda crecer algo más hacia la derecha, aunque sí arrebatar algunos votos que debería cuidar de cara a unas eventuales elecciones generales.

A este respecto hay que dejar algo claro sobre Nieto y Buen Gobierno. Su espacio no es la derecha; puede tener algunos puntos programáticos y estilos que un elector de derecha puede apreciar, pero no pertenece a la derecha. Su lógica, por ende, es muy distinta a la de un actor situado al lado derecho del espectro político y la dinámica de alianzas y estrategias que puede asumir es diferente a la que cabe esperar en una organización como Renovación Popular o el oficialismo fujimorista.

No parece que  sea muy factible ver a Nieto Montesinos y por extensión a Buen Gobierno agacharse a recoger el simbólico sombrero que ya varios excandidatos andan peleándose entre sí como por ejemplo Mesías Guevara, Yohny Lezcano y López Chau por citar solo a unos cuantos supuestos herederos de Pedro Castillo.

Lo que sí se nota en el excandidato presidencial Nieto Montesinos es el afán por darle algún guiño a este sector como fue el pedido a la presidente Keiko Fujimori de soltar al golpista Pedro Castillo.

Un simple gesto para las galerías, ya que Nieto debe saber que la situación de Castillo no está en manos de la presidente Fujimori y que sería políticamente costoso para ella tener suelto a un agitador de plazas durante su mandato, además que no está demás recalcar que la base electoral del fujimorismo y de la derecha en su conjunto podría verse gravemente alterada por un gesto de este tipo a favor del fallido intento de autócrata.

En esta escena la presencia de Nieto podría ser educativa para la oposición una parte de la cual con su abandono del hemiciclo en plena juramentación presidencial demostró que precisamente educación en convivencia democrática es un elemento que buena falta le hace.

Buen Gobierno puede además  servir como bisagra en cuanto al establecimiento de leyes y políticas públicas a favor del país.  Si el partido del Buen Gobierno logra establecerse como mediador del diálogo, amortizar los desencuentros y sobre todo proponer consensos, estará haciendo honor a su nombre y asegurando un lugar en la historia del país, de otro modo será una etiqueta hueca más entre movimientos como Perú Posible, FIM y otros similares cascarones políticos.

¿Podrán Nieto y Buen Gobierno reconstruir el centro político en nuestra nación o estaremos condenados al odio eterno entre peruanos? Esa es una pregunta que estará presente al menos durante los dos primeros años del quinquenio.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Oblicuo alfil: Jorge Nieto y la construcción del centro

  Fuente: Wikipedia Una de las figuras más interesantes (quizás la única en realidad) es la del arequipeño Jorge Nieto Montesinos y su parti...