jueves, 23 de julio de 2026

Ligero caballo: Rafael López Aliaga


 “El hombre prudente no está dispuesto a someterse a ninguna responsabilidad que su deber no le imponga.” Adam Smith

 

Una figura bastante complicada en el tablero de ajedrez resulta ser la del caballo, una pieza que por su forma inusual de movimiento puede complicar bastante los movimientos de los jugadores. En ese sentido, aquella organización que dada su  cercanía programática debería ser el pilar del gobierno de Keiko Fujimori, resulta ser una de las mayores incógnitas del futuro inmediato de la vida peruana.

Imagen: wikipedia
La figura de Rafael López Aliaga y Renovación Popular tienden a asumir esa función en la escenificación del II Fujimorismo y sus perspectivas. Ello lo sostengo a partir de lo que fueron dos hechos puntuales. 1. La participación destacada de Renovación Popular en la salida del exencargado de la Presidencia José Jeri y 2. La narrativa golpista asumida por el liderazgo de esta organización tras el fin de la segunda vuelta.

En ambos casos, la actuación de Renovación Popular puede observarse guiada por una racionalidad más orientada a  los valores que por  una racionalidad de corte instrumental que considere los costos políticos de estas posturas para el conjunto del sistema de partidos y la legitimidad del proceso electoral. 

Existe cierto consenso  acerca de que retirar el apoyo a José Jeri fue exagerado y poco pertinente en un contexto electoral, en cuanto al denunciado fraude. Este pudo ocurrir como pudo no ocurrir, es totalmente cierto que la organización de la primera vuelta fue pésima y altamente sospechosa, pero el asunto es que no había forma de probarlo.

Asimismo empecinarse en reclamar un fraude que no se podía probar, fue otra jugada problemática. No frente a sus simpatizantes desde luego en el caso puntual de estos, es posible que haya servido para consolidar su identidad como comunidad política, pero si con respecto al resto de los electores que no van a olvidar algunas actitudes renovadoras.

En base a ello, se puede llegar a concluir que dada esta forma de hacer política, que el apoyo tácito que cabría esperar de Renovación Popular al gobierno de Fuerza Popular no sería tan tácito como muchos suponemos dado que se trata de dos vertientes de derecha. Ello a pesar de las enormes coincidencias en sus cosmovisiones. En ese sentido hay una alta probabilidad de predictibilidad, pero también antecedentes que podrían indicar algún movimiento inesperado de parte de Rafael López Aliaga y su organización política a lo largo del quinquenio por venir.

Siendo así, conviene establecer los alcances y límites que ha demostrado Renovación Popular en estas elecciones generales 2026.

En primer lugar, tenemos que delimitar su alcance como organización. Renovación Popular obtuvo la alcaldía de Lima en 2022 con un porcentaje de voto cercano al 27% casi un tercio del electorado de la circunscripción metropolitana, casi un tercio en su mejor plaza, un triunfo impresionante, pero quedaron fuera dos tercios de limeños que no votaron por la organización. Estamos ante un liderazgo fuerte, pero no tan fuerte y eso en la misma Lima metropolitana. En la reciente elección presidencial de 2026 durante la primera vuelta Renovación Popular obtiene a nivel nacional casi un 12% de las preferencias electorales (dejando de lado la hipótesis del fraude que si me parece plausible dado los múltiples indicios existentes, aunque bien podría ser solo una acumulación demencial de errores por parte de las autoridades electorales), de este porcentaje la gran mayoría proviene de Lima en la cual Renovación obtuvo el visto bueno del 20% de electorado 7 puntos porcentuales por debajo de su performance en las elecciones regionales y locales de 2022. Fuera de Lima, Renovación Popular no obtuvo el beneplácito de ninguna otra región, aunque si el de los peruanos en el exterior.

Estamos entonces al menos de momento ante una fuerza electoral típicamente limeña. Y eso pasa por el perfil construido en torno  al líder de la organización Rafael López Aliaga percibido algunas veces como a la sombra del esquema trumpista.

Bien, Trump puede ser un outsider en el sistema norteamericano pero hay que recordar que este es esencialmente distinto al peruano. Estados Unidos cuenta con un sistema bipartidista de larga data, instituciones sólidas, en donde la figura de Trump puede ser considerado un antisistema. Trasladar esa figura a Perú tiene serias limitaciones. Nosotros ya hemos tenido nuestros outsiders que fueron Ricardo Belmont, Alberto Fujimori y más recientemente el limitado Pedro Castillo. En ese sentido Rafael López Aliaga resulta demasiado limeño, demasiado empresario y demasiado ligado a los actores tradicionales del poder en el Perú para ser considerado un outsider en el sentido estricto. Ya sus asesores seguramente estarán planeando qué mejoras implementar en la siguiente elección.

A la derecha peruana le vendría bien escuchar a José Carlos Mariátegui y procurar un proyecto “Sin calco ni copia” que parta de las consideraciones particulares de nuestra sociedad y para ello material hay.

Hay que resaltar algo interesante y que hace sumamente necesaria la presencia de Renovación y Rafael López Aliaga en la escena política peruana. La disposición a jugarse la piel en el sentido Talebiano de asumir los costos necesarios en la defensa de sus convicciones. Podemos estar en contra o a favor de lo que Renovación y Rafael López Aliaga propongan, pero no se puede dejar de aplaudir esa actitud y ese aire renovador que significa en la política peruana tan ligada a una hipocresía y cálculos cuasi cortesanos. López Aliaga no tiene filtro y eso es el factor relevante de su atractivo político, sobre todo en tiempos en que la corrección política y el deseo de deformar la realidad en base a buenas intenciones nos invaden y nos asfixian.

Y en política, este espacio en donde para Weber lo bueno puede producir el mal y lo malo producir el  bien, esa carencia de filtros puede ser mala y hasta pésima para la gobernabilidad y la estabilidad democráticas.

Aquí viene lo que sin duda será difícil para Renovación Popular, hilar entre las realidades y las convicciones respetando unas sin renunciar a las otras. Recordemos con Otto Von Bismarck que:  "la política es el arte de lo posible, de lo alcanzable, el arte del siguiente mejor paso". En ese sentido Rafael López es un empresario experimentado y ha sido un buen alcalde, experiencia no es algo que le haga falta.

Un gran poder conllevar una gran responsabilidad (Ben Parker dixit) y Renovación Popular tiene en este quinquenio que se avecina un gran poder, el de contribuir al desarrollo patrio. Esperamos que este a la altura.

Hasta próxima ocasión.

Iván Budinich Castro


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Oblicuo alfil: Jorge Nieto y la construcción del centro

  Fuente: Wikipedia Una de las figuras más interesantes (quizás la única en realidad) es la del arequipeño Jorge Nieto Montesinos y su parti...