“El hombre prudente no está dispuesto a someterse a ninguna responsabilidad que su deber no le imponga.” Adam Smith
Una figura bastante complicada en
el tablero de ajedrez resulta ser la del caballo, una pieza que por su forma
inusual de movimiento puede complicar bastante los movimientos de los
jugadores. En ese sentido, aquella organización que dada su cercanía programática debería ser el pilar del gobierno de
Keiko Fujimori, resulta ser una de las mayores incógnitas del futuro inmediato de la vida
peruana.
| Imagen: wikipedia |
En ambos casos, la actuación de
Renovación Popular puede observarse guiada por una racionalidad más orientada a
los valores que por una racionalidad de corte instrumental que
considere los costos políticos de estas posturas para el conjunto del sistema
de partidos y la legitimidad del proceso electoral.
Existe cierto consenso acerca de que retirar el apoyo a José Jeri fue
exagerado y poco pertinente en un contexto electoral, en cuanto al denunciado
fraude. Este pudo ocurrir como pudo no ocurrir, es totalmente cierto que la
organización de la primera vuelta fue pésima y altamente sospechosa, pero el
asunto es que no había forma de probarlo.
Asimismo empecinarse en reclamar
un fraude que no se podía probar, fue otra jugada problemática. No frente a sus
simpatizantes desde luego en el caso puntual de estos, es posible que haya
servido para consolidar su identidad como comunidad política, pero si con
respecto al resto de los electores que no van a olvidar algunas actitudes
renovadoras.
En base a ello, se puede llegar a
concluir que dada esta forma de hacer política, que el apoyo tácito que cabría
esperar de Renovación Popular al gobierno de Fuerza Popular no sería tan tácito
como muchos suponemos dado que se trata de dos vertientes de derecha. Ello a
pesar de las enormes coincidencias en sus cosmovisiones. En ese sentido hay una
alta probabilidad de predictibilidad, pero también antecedentes que podrían
indicar algún movimiento inesperado de parte de Rafael López Aliaga y su
organización política a lo largo del quinquenio por venir.
Siendo así, conviene establecer
los alcances y límites que ha demostrado Renovación Popular en estas elecciones
generales 2026.
En primer lugar, tenemos que
delimitar su alcance como organización. Renovación Popular obtuvo la alcaldía
de Lima en 2022 con un porcentaje de voto cercano al 27% casi un tercio del
electorado de la circunscripción metropolitana, casi un tercio en su mejor
plaza, un triunfo impresionante, pero quedaron fuera dos tercios de limeños que
no votaron por la organización. Estamos ante un liderazgo fuerte, pero no tan
fuerte y eso en la misma Lima metropolitana. En la reciente elección
presidencial de 2026 durante la primera vuelta Renovación Popular obtiene a
nivel nacional casi un 12% de las preferencias electorales (dejando de lado la
hipótesis del fraude que si me parece plausible dado los múltiples indicios
existentes, aunque bien podría ser solo una acumulación demencial de errores
por parte de las autoridades electorales), de este porcentaje la gran mayoría
proviene de Lima en la cual Renovación obtuvo el visto bueno del 20% de
electorado 7 puntos porcentuales por debajo de su performance en las elecciones
regionales y locales de 2022. Fuera de Lima, Renovación Popular no obtuvo el
beneplácito de ninguna otra región, aunque si el de los peruanos en el
exterior.
Estamos entonces al menos de
momento ante una fuerza electoral típicamente limeña. Y eso pasa por el perfil
construido en torno al líder de la
organización Rafael López Aliaga percibido algunas veces como a la sombra del
esquema trumpista.
Bien, Trump puede ser un outsider
en el sistema norteamericano pero hay que recordar que este es esencialmente
distinto al peruano. Estados Unidos cuenta con un sistema bipartidista de larga
data, instituciones sólidas, en donde la figura de Trump puede ser considerado
un antisistema. Trasladar esa figura a Perú tiene serias limitaciones. Nosotros
ya hemos tenido nuestros outsiders que fueron Ricardo Belmont, Alberto Fujimori
y más recientemente el limitado Pedro Castillo. En ese sentido Rafael López
Aliaga resulta demasiado limeño, demasiado empresario y demasiado ligado a los
actores tradicionales del poder en el Perú para ser considerado un outsider en
el sentido estricto. Ya sus asesores seguramente estarán planeando qué mejoras
implementar en la siguiente elección.
A la derecha peruana le vendría
bien escuchar a José Carlos Mariátegui y procurar un proyecto “Sin calco ni
copia” que parta de las consideraciones particulares de nuestra sociedad y para
ello material hay.
Hay que resaltar algo interesante
y que hace sumamente necesaria la presencia de Renovación y Rafael López Aliaga
en la escena política peruana. La disposición a jugarse la piel en el sentido
Talebiano de asumir los costos necesarios en la defensa de sus convicciones.
Podemos estar en contra o a favor de lo que Renovación y Rafael López Aliaga
propongan, pero no se puede dejar de aplaudir esa actitud y ese aire renovador
que significa en la política peruana tan ligada a una hipocresía y cálculos cuasi
cortesanos. López Aliaga no tiene filtro y eso es el factor relevante de su
atractivo político, sobre todo en tiempos en que la corrección política y el
deseo de deformar la realidad en base a buenas intenciones nos invaden y nos
asfixian.
Y en política, este espacio en
donde para Weber lo bueno puede producir el mal y lo malo producir el bien, esa carencia de filtros puede ser mala
y hasta pésima para la gobernabilidad y la estabilidad democráticas.
Aquí viene lo que sin duda será
difícil para Renovación Popular, hilar entre las realidades y las convicciones
respetando unas sin renunciar a las otras. Recordemos con Otto Von Bismarck
que: "la
política es el arte de lo posible, de lo alcanzable, el arte del siguiente
mejor paso". En ese sentido Rafael López es un empresario
experimentado y ha sido un buen alcalde, experiencia no es algo que le haga
falta.
Un gran poder conllevar una gran
responsabilidad (Ben Parker dixit) y Renovación Popular tiene en este
quinquenio que se avecina un gran poder, el de contribuir al desarrollo patrio.
Esperamos que este a la altura.
Hasta próxima ocasión.
Iván Budinich Castro
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